Hoy estreno este blog con un comentario de lo que significa para mí este gran deporte llamado baloncesto.
Hay pocos jugadores más malos que yo, pero me lo paso en grande con un balón en las manos. Pero no sólo me lo paso en grande jugando, también disfruto entrenando, viendo partidos o simplemente deleitándome un rato mirando a un crío como bota un balón.
Desde que nací, mis padres me llevaban a ver partidos de baloncesto y viví muy buenos momentos de aquel Helios Skol, cuando los Arcega eran unos chavalines. Más adelante pasaron al 'Huevo', donde seguí sin perderme ni un solo partido desde un lugar privilegiado: sentado en la propia cancha, apoyado en los palcos de primera línea. Nunca se me olvidará cuando Claude Riley me chocó la mano tras un canastón decisivo.
El banquillo del CAI estaba a mi lado, y la mayoría de los jugadores hablaban conmigo como si fueran mis compañeros de butaca, incluso compartía con ellos mis palomitas, mientras me reía con las expresiones de Paco Binaburo (el fisio). Un fenómeno.
Eso sí que era cercanía y verdadero contacto del baloncesto con el público, además de los numerosos viajes que tuve la suerte de compartir con aquellos grandes equipos.
En el Príncipe Felipe seguí sin perderme ningún partido, hasta que un cúmulo de despropósitos acabaron con el baloncesto de élite en nuestra ciudad. Por eso recibí con gran ilusión la vuelta del CAI a las canchas y sigo dando gracias de que haya baloncesto de alto nivel en Zaragoza. Evidentemente, a todos nos gustaría que fuese siempre ACB, pero de momento saborearemos lo que tenemos y puede que algún día revivamos sensaciones parecidas a las de aquellas grandes gestas de las Copas y final de Recopa. Los que no lo vivieron no se lo pueden ni imaginar.
Pero no sólo el baloncesto de alto nivel es el que nos tiene que hacer disfrutar. Hay cientos de partidos todos los fines de semana, de todas las edades y categorías. Y, sinceramente, de todos ellos se pueden sacar buenos momentos. Este deporte tiene la magia que hasta del partido más malo se pueden sacar detalles positivos. Siempre hay algo bueno, entretenido, didáctico, divertido o anecdótico.
Quería ser breve con este primer artículo, pero podría pegarme horas y horas escribiendo sin parar sobre las sensaciones que me produce este completísimo deporte.
En otro momento hablaré sobre otra de las más bonitas experiencias que me está ofrecido el baloncesto: ser entrenador.
Bueno, gracias a todos por leer estos textos. Vuestro interés lo consideramos como un premio y una aportación más que ayuda a ampliar la difusión del deporte de la canasta, es un importante logro que se hable cada vez más de todo lo que rodea al mundillo baloncestístico.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
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