No se si los tiempos han cambiado mucho, me estoy haciendo muy viejo, o se me está acabando la paciencia, pero la cosa es que cada día estoy más alucinado con la actitud de los críos de hoy en día. Sí, esos pequeñajos que no tienen ningún respeto a sus compañeros y, lo que es peor, tampoco respetan a entrenadores, profesores e incluso padres.
¿Qué hemos hecho mal en las nuevas generaciones? No se si no se les ha prestado la suficiente atención, por eso de que todos vamos ahora con el tiempo justo para todo, o que se les deja que se calmen con las videoconsolas, o que se ha pasado de la 'mano dura' a criar a unos verdaderos consentidos, caprichosos, maleducados, egoístas, desobedientes, mimados, y un largo etcétera de adjetivos que no dejan en muy buen lugar a una buena mayoría de niños que, por supuesto, sin generalizar, le echan mucha jeta a la vida.
No es una casualidad el fracaso escolar actual, algo que nuestros ineptos políticos todavía le dan vueltas sin saber por donde van los tiros. Y es que los valores que han servido como referencia a los pobres chavales han sido toda esa gentuza que ha llegado alto a base de pisotear al resto, engañar, trapichear y hacer todo tipo de trampas, cualquier cosa con tal de conseguir lo que se proponen. Todo lo contrario a esa buena gente educada que se desvive por los demás y lo único que consigue es una ostia detrás de otra.
No quiero decir que todos los niños de antes eran unos santos, ya que también había gamberretes. Pero hasta los más rebeldes hacían caso sin rechistar a cualquier orden de un entrenador o persona a su cargo.
No es una casualidad el fracaso escolar actual, algo que nuestros ineptos políticos todavía le dan vueltas sin saber por donde van los tiros. Y es que los valores que han servido como referencia a los pobres chavales han sido toda esa gentuza que ha llegado alto a base de pisotear al resto, engañar, trapichear y hacer todo tipo de trampas, cualquier cosa con tal de conseguir lo que se proponen. Todo lo contrario a esa buena gente educada que se desvive por los demás y lo único que consigue es una ostia detrás de otra.
No quiero decir que todos los niños de antes eran unos santos, ya que también había gamberretes. Pero hasta los más rebeldes hacían caso sin rechistar a cualquier orden de un entrenador o persona a su cargo.
Ahora los más buenecillos se están dando cuenta de que las van a pasar canutas en esta vida, y algunos se están pensando si seguir por el buen camino o pasarse al bando de los que consiguen todo con más facilidad usando malos métodos.
Con todo este rollo no pretendo enseñar a educar los niños de nadie, pero por eso mismo ni yo ni ningún otro entrenador tienen por qué aguantar a maleducados. Por mi parte, lo que me gusta es enseñar a jugar a baloncesto, no dejarme la garganta gritando: "Dejaros de pegar", "estaros quietos", "dejarme hablar", "no le des patadas al balón", "estás castigado", y muchas más frases que hay que repetir gritando una y otra vez.
Por favor, me quedaría más tranquilo si alguien me dijese que lo que me pasa es que he tenido mala suerte y últimamente me estoy topando con los más sinvergüenzas.
Con todo este rollo no pretendo enseñar a educar los niños de nadie, pero por eso mismo ni yo ni ningún otro entrenador tienen por qué aguantar a maleducados. Por mi parte, lo que me gusta es enseñar a jugar a baloncesto, no dejarme la garganta gritando: "Dejaros de pegar", "estaros quietos", "dejarme hablar", "no le des patadas al balón", "estás castigado", y muchas más frases que hay que repetir gritando una y otra vez.
Por favor, me quedaría más tranquilo si alguien me dijese que lo que me pasa es que he tenido mala suerte y últimamente me estoy topando con los más sinvergüenzas.
4 comentarios:
Edu, bienvenido al "puffo" de la sociedad global, del talante y de la igualdad.
Que pena mas grande¡¡¡
Cuanto agradezco ahora las ostias que me daba mi madre de pequeño.
Verdades como puños. Y lo que nos espera con esta sociedad...
Tan crudo como la vida misma.
Lo único que podemos hacer es reconocer a los que siguen el "buen camino", que sepan que hay quienes aún lo valoramos por encima de otras cosas.
Publicar un comentario