Se ha escrito mucho sobre el campeonato de España infantil, cadete y silla de ruedas celebrado en Zaragoza hace un par de semanas. Un evento que fue todo un éxito a nivel deportivo y organizativo, destacando la medalla de plata de la selección infantil femenina, tras unos partidos espectaculares, tanto por el ambiente vivido en la grada como por la calidad que demostraron las jugadoras.
Vuelvo a repetir las felicitaciones a técnicos, jugadores y todos los encargados de la organización, con un importante número de voluntarios que sin ellos sería imposible celebrar un campeonato como este. Los que no están metidos dentro de un tinglado de este tipo no se pueden imaginar el trabajo que lleva organizar algo así.
Vuelvo a repetir las felicitaciones a técnicos, jugadores y todos los encargados de la organización, con un importante número de voluntarios que sin ellos sería imposible celebrar un campeonato como este. Los que no están metidos dentro de un tinglado de este tipo no se pueden imaginar el trabajo que lleva organizar algo así.
Yo tuve la suerte de colaborar dentro del campeonato. Aporté mi granito de arena y me lo pasé en grande, aún estando catorce horas diarias metido en el pabellón Siglo XXI sin descanso, y tengo que reconocer que se me pasaban volando.
De los partido pude disfrutar unos minutillos de cada uno y me gustó bastante el nivel de juego de la mayoría de los jugadores, destacando algunos portentos físicos y muchos pequeños jugones. Aunque también hubo detalles que no me gustaron, como lo de ganar a cualquier precio, dejando a un lado la deportividad y la formación, o algunos padres borregos diciendo barbaridades desde la grada. Pero, bueno, lo dejaremos en detalles de deberían pasar desapercibidos.
Tenía muchas ganas de ver jugar a los de silla de ruedas, ya que no había visto nunca un partido de cerca, y salí gratamente sorprendido. Es digno de ver las cosas que son capaces de hacer a la vez: manejar la silla, el balón, controlar a compañeros y rivales, todo a la vez, además de la fuerza que se necesita. Realmente impresionante.
Tenía muchas ganas de ver jugar a los de silla de ruedas, ya que no había visto nunca un partido de cerca, y salí gratamente sorprendido. Es digno de ver las cosas que son capaces de hacer a la vez: manejar la silla, el balón, controlar a compañeros y rivales, todo a la vez, además de la fuerza que se necesita. Realmente impresionante.
Tras este campeonato me quedan unas cuantas dudas: ¿donde irán a parar dentro de unos años todos estos chavales que tanto prometen?, ¿es justo que nadie se acuerde de los jugadores y técnicos que no han logrado medalla, aunque hayan trabajado igual o más que los demás?, ¿seguirán siendo seleccionadores aquellos que dejan en muchos partidos a varios jugadores sin jugar ni un solo minuto mientras otros juegan los cuarenta?, ¿con las canteras que hay en España, tendremos que aguantar mucho más tiempo ligas LEB plagadas de extranjeros viejos?
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