Últimamente, los jóvenes de ahora me despistan bastante. Ya no se si se apuntan a jugar a baloncesto porque quieren, porque les obligan o sólo porque están sus amigos. Hay veces que da la sensación de que van forzados, porque les hace falta muy poca excusa para faltar a los entrenamientos o llegar tarde. Les ofreces la posibilidad de entrenar o jugar algún día con un equipo de categoría superior y dicen que no les apetece, en lugar de hacerles ilusión y sentirse gratificados.
Para los más pequeños, el mayor castigo es dejarles sin videoconsola. Hace poco le dije a uno que por portarse mal le dejaría sin jugar el partido, y me contestó que le daba igual. Pero al día siguiente me dijo que se iba a portar bien porque si no su madre le castigaría sin dejarle jugar a la videoconsola. Vaya, por lo menos no le castiga dejándole sin entrenar, que es lo que hacen muchos.
A los críos les dije un día: "¿Por qué os portáis mal?", y me contestaron: "Porque no nos pones castigos tan severos como los profesores". Por lo que me quedé impresionado de que hoy en día a los críos haya que manejarlos a base de castigos, en lugar de que les mueva la motivación de hacer deporte, algo divertido a la vez que están junto a sus amigos.
No lo se, tal vez me esté obsesionando con la educación de los más pequeños, pero se está demostrando que no vamos por buen camino, ya que en cuanto llegan a la adolescencia sus miras están puestas en cómo emborracharse rápidamente e interesarse por el mundillo de las drogas, hagan o no hagan deporte.
Por supuesto, como siempre digo, no quiero generalizar, pero cada vez es más alto el porcentaje de fracaso escolar, violencia juvenil, consumo de sustancias nocivas, etc. Y muchas de estas cosas se podrían prevenir a tiempo, como por ejemplo que los padres no se dejasen tomar el pelo, que a veces parecen nuevos. ¿O no se acuerdan de cuando fueron jóvenes?, que tampoco hace tanto tiempo, y ahora los chavales les hacen la mismas jugarretas que hacían ellos a sus padres hace cuatro días. Ahora todavía se creen que se van a estudiar a casa de un amigo, o que están en Internet hasta altas horas de la noche porque están haciendo un trabajo de clase, o que no van al entrenamiento porque tienen mucho que estudiar, o que el profesor le tiene manía, o que el paquete de tabaco que ha aparecido en la mochila es porque se lo guarda a un amigo.
Venga, vamos, no seamos pardillos o queramos escaquearnos de responsabilides. Yo, de momento, no paro de dar vueltas a qué responsabilidades me corresponden como entrenador, que debería ser únicamente enseñarles a jugar a baloncesto, pero a veces ves cosas tan preocupantes que no sabes si meterte en medio del niño y los padres.