En este evento viví una de las experiencias más emocionantes de mi vida, ya que conocí a los padres del homenajeado, que no pararon de agradecerme los escritos que había publicado sobre su hijo. Me dijeron que tenían muchas ganas de conocerme, igual que yo a ellos. Y tengo que reconocer que son extraordinarios, unas excelentes personas que se merecen todo el cariño del mundo, como el que recibieron el día del Memorial.
El colegio Tío Jorge se llenó de amigos de Nacho. En esa pista del patio se saboreó la esencia que esta gran persona transmitió a todos los que le rodeaban.
Cuatro equipos se juntaron para disputar unos partidos en los que se juntaron compañeros de equipo de hace muchos años, y también más recientes, además de muchos amigos que compartieron buenos momentos con Nacho.
Cuatro equipos se juntaron para disputar unos partidos en los que se juntaron compañeros de equipo de hace muchos años, y también más recientes, además de muchos amigos que compartieron buenos momentos con Nacho.
Allí estaba también contemplando los partidos el director del colegio, que me comentó que llevaba más de 30 años en el cargo, y que era el más feliz del mundo viendo cómo se lo pasa la gente jugando en esa mítica pista de baloncesto, y más en un momento así, recordando a Nacho en el lugar que se podría llamar 'su segunda casa'.
Los abrazos y el buen rollo entre jugadores y espectadores fue constante durante una inolvidable mañana que nunca olvidaré.
Este sólo es el primer memorial, por lo que se espera que todos los años sirva este motivo para juntarse tanta buena gente, para recordar a una de las mejores personas que hemos conocido, y pasar un buen rato.
Enhorabuena a todos los que habéis hecho posible organizar algo tan bonito. Y un fuerte abrazo a la familia del gran Nacho Pastor.
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